Me enseñó que incluso un hombre condenado puede elegir quién quiere ser al final del camino.
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de videojuegos
El hombre detrás del Cronista
Toda historia merece ser recordada
No encontrarás aquí un nombre, un rostro ni una biografía convencional.
Solo a alguien que, durante años, ha recorrido mundos que no existían y que, sin embargo, dejaron recuerdos tan reales como los de cualquier viaje.
Mundos que permanecen
Algunas historias terminan cuando aparecen los créditos. Otras permanecen con nosotros mucho después de apagar la consola.
Me hizo dudar de la verdad, de la lealtad y de los héroes que construye la historia.
Me mostró un mundo donde rara vez existe una decisión correcta.
Desde Ocarina of Time hasta la libertad inmensa de Breath of the Wild, despertó en mí el deseo de perderme, explorar y descubrir qué podía existir más allá del horizonte.
No fueron únicamente videojuegos.
Fueron lugares que habité, personajes a los que acompañé y emociones que todavía conservo.El origen del proyecto
El nacimiento de una crónica
El Cronista Errante nació de una idea sencilla: contar videojuegos de una forma diferente.
Convertir sus aventuras en relatos capaces de disfrutarse como una película, una novela o una historia narrada junto al fuego. Preservar aquello que los hizo especiales y transmitir las mismas emociones que yo sentí al recorrerlos por primera vez.
Cada crónica reconstruye un mundo a través de la narración, la música, el sonido y la imagen. No pretende sustituir la experiencia de jugar, sino abrir otro camino para regresar a ella.
El horizonte
El sueño del Cronista
Este proyecto aspira a convertirse en una gran biblioteca de mundos y recuerdos: un archivo donde las historias que marcaron a generaciones puedan permanecer vivas y una comunidad pueda reunirse alrededor de ellas.
Quizá algún día El Cronista Errante deje de ser solamente un proyecto y se convierta en el camino al que pueda dedicar mi vida.
Pero el verdadero sueño es aún mayor:
Crear una obra que permanezca.
Que, muchos años después de haber guardado el mando y abandonado aquellos mundos, sus personajes, sus sacrificios y sus leyendas continúen encontrando a alguien dispuesto a escucharlos.
Porque mientras una historia siga siendo contada, ningún mundo desaparece por completo.
— El Cronista Errante